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11.09.2011 por Lic. Diana Arazi
EMDR: Un nuevo método terapéutico

¿QUÈ ES EMDR?

Es un nuevo método de psicoterapia para el tratamiento de una amplia  gama de trastornos psicopatológicos, que combina principios de neurofisiología (usando estimulación sensorial bilateral que puede ser visual, auditiva o kinestésica), con técnicas cognitivas.

La sigla inglesa EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) se traduce como “Desensibilización y Reprocesamiento por medio del Movimiento Ocular”

PRINCIPIOS BÀSICOS

 En el hombre existe un sistema de procesamiento de la información, que es adaptativo y orientado hacia la salud. Los recuerdos de las malas experiencias vividas se van almacenando  aislados del resto de las experiencias  positivas,  ejerciendo una influencia negativa  en la manera en que una persona ve el mundo, en la forma de relacionarse con los demás y consigo misma, generando sufrimiento. 

Por ejemplo: Una mujer que ha sido víctima de abuso sexual en la infancia, vivirá su vida teñida por los efectos dañinos de esta vivencia dando lugar a diferentes síntomas que impiden a la persona vivir con libertad y seguridad.

Con este método es posible ejercer una acción directa, sobre los elementos patológicos guardados, resultantes de esas situaciones negativas.

A partir de estas intervenciones, los conceptos acerca de la identidad cambian a medida que la información arraigada se va modificando. Por ejemplo, una persona que de niña ha sido maltratada o desvalorizada por sus padres, crecerá con la creencia autorreferente  negativa: “Soy incapaz”, a pesar de ser una profesional exitosa. A partir de un tratamiento con EMDR, esa persona irá corrigiendo sus creencias, pudiendo conectarlas con los logros y los recursos que efectivamente posee.

En 1987, la Dra. Francine Shapiro descubrió que los movimientos oculares  podían reducir la intensidad de los pensamientos, sentimientos y emociones  perturbadores. Luego observó que otros tipos de estimulación bilateral como auditiva o kinestésica, producían los mismos resultados.

Comenzó a probar el método entre amigos y terapeutas, luego lo probó en víctimas de violaciones, abusos sexuales y veteranos de guerra de Vietnam que padecían de Trastornos de Estrés Postraumático (TEPT). Desde ese momento EMDR, se ha desarrollado y evolucionado a través de la contribución de terapeutas e investigadores en todo el mundo.

Se ha utilizado con mucho éxito para ayudar a sobrevivientes de catástrofes y situaciones altamente traumáticas.

Actualmente se utiliza con buenos resultados en Trastornos por estrés agudo, Trastornos por Estrés Postraumático, Trastornos de Ansiedad, Ataque de Pánico, Fobias,  Trastornos de la Sexualidad, Condiciones Médicas, Psicoprofilaxis Quirúrgica , Secuelas Traumáticas Infantiles, Ayuda a mejorar el rendimiento laboral y deportivo etc.

FUNDAMENTOS TEORICOS

Frente a altos montos de estimulación, brusca y amenazadora (accidentes, catástrofes, etc.) y/o estímulos negativos permanentes (abuso, desvalorización, abandono), se  produce un desbalance en el sistema nervioso y el cerebro no puede procesar ese material. Si esto sucede, el aparato queda traumatizado, herido.

La palabra trauma proviene del griego y quiere decir “herida”.

Señalamos con “T” mayúscula,  los traumas resultantes de catástrofes, accidentes, guerras, violaciones, abusos. Mientras que llamamos traumas  con “t” minúscula, a aquellos derivados de situaciones vividas, que tal vez parecen inocuas,  pero que provocaron un profundo impacto en la persona que las  vivió. Por ejemplo una situación donde la persona fue puesta en ridículo, un golpe fuerte, un niño que se perdió por algunos momentos, haber olvidado una lección frente a todo el grado, etc. Ambos tipos de traumas dejan secuelas dolorosas.  

Cuando la situación muy perturbadora  no es procesada, las imágenes, las emociones, las sensaciones, y las ideas negativas acerca de si mismo resultantes del evento  quedan  guardadas congeladas,  tal como fueron vividas en el momento del suceso, produciendo síntomas.

El modelo presupone la existencia en nuestro sistema nervioso de un mecanismo natural de procesamiento de la información hacia un estado adaptativo. Es decir que en cada persona hay un sistema neurofisiológicamente predeterminado y adecuado a esta finalidad.

 Ocurriría algo similar con las  heridas físicas: aquellas de menor intensidad se curan por acción de mecanismos fisiológicos naturales de cicatrización. Pero una herida demasiado importante requiere de un cirujano que la suture.

Del mismo modo, en el terreno psicológico frente a situaciones perturbadoras, el sistema natural de procesamiento va elaborando, metabolizando la situación a través de hablar del problema, pensar en él, soñarlo, etc., hasta que ya no molesta. Cuando el estímulo supera las capacidades del aparato,  es necesario intervenir desde afuera para facilitar la acción del sistema natural de autocuración del cerebro.

El fracaso del sistema  en su función, da lugar a un amplio rango de patologías mentales y somáticas, que son posibles de tratar con este método que ayuda a poner en marcha, activando, esos naturales procesos curativos del ser humano que estaban  bloqueados.

Por medio de la estimulación sensorial, bilateral alternada, un protocolo específico e intervenciones terapéuticas apropiadas se va realizando el reprocesamiento y la desensibilización de los materiales congelados.

EMDR trabaja pasado, presente y futuro del problema que el paciente trae a consulta de la siguiente manera:

Pasado: Las experiencias pasadas que establecieron las bases para la patología del paciente y sus manifestaciones clínicas (síntomas, etc.).

Presente: Las situaciones del presente que provocan o intensifican el problema, a  las cuales  denominamos “disparadores”.

Futuro: El desarrollo e instalación de las habilidades y los recursos necesarios para desarrollar una conducta apropiada en el futuro.

Esto da lugar a nuevas  interpretaciones de lo vivido por las personas, que serán  más adaptativas, realistas y lógicas, lo que lleva a un cambio radical en la calidad de vida. El pasado no se cambia. Sí,  las interpretaciones y sensaciones  acerca de él, que es lo que realmente enferma. Cuando un  sujeto puede poner el pasado en el pasado esto le permite vivir con intensidad y saludablemente el presente, lo que lleva a poder proyectar con  esperanzas el futuro.

VIÑETA EJEMPLIFICANDO UN CASO TRATADO CON EMDR

Sofia (40 años, soltera) consulta por dolores de cabeza y problemas de constipación. Desde pequeña escuchó a su madre descalificarla.  Nada de lo que elegía o le gustaba contaba con su aprobación.  El estribillo era siempre el mismo: “No sabes vestirte; si yo no te acompaño, no sos capaz de elegir algo como la gente”.

Se convirtió en adolescente tímida, introvertida y con muy baja autoestima.

No pudiendo procesar adecuadamente estas situaciones  sus cogniciones negativas eran: “No sirvo para nada”. “No puedo hacer nada bien”. “No soy buena hija”.

Estas creencias le generaron bronca, culpa, y vergüenza. Las sensaciones corporales acompañantes eran dolores de cabeza y malestar intestinal.

El recuerdo traumático que permitió ingresar con el EMDR  para ayudar a “cicatrizar su herida” fue el momento en que Sofía muestra la ropa comprada con alegría para una fiesta y su madre le dice: “Como de costumbre si no estoy yo,  siempre elegís porquerías”. No se animó a usar ninguna de las prendas que había comprado.

Utilizando la estimulación sensorial bilateral se  inicia el tratamiento con EMDR usando el siguiente protocolo.

1) La imagen perturbadora: la madre rechazando las compras  2) La cognición negativa: “No sirvo para nada”. 3) La cognición positiva deseada: Soy capaz. 4) La emoción ligada a la imagen: vergüenza. 5) La sensación corporal emergente: dolor de cabeza.

 

Al proceder a la desensibilización se efectúa el reprocesamiento del trauma.  Logró  discriminarse de su madre, pudiendo valorar sus propias elecciones, a partir de cotejarlas con vivencias positivas de logros personales. Esto le permitió nuevas interpretaciones sobre lo sucedido, aliviándola  de sus emociones perturbadoras, cambiando sus creencias sobre si misma y sus posibilidades y  permitiéndole cambiar sus conductas sociales.

Sofía no podía modificar el pasado pero si las interpretaciones y sensaciones acerca de lo ocurrido.  Esto había deformado su realidad confrontándola severamente con sentimientos de amor y odio contra su madre y limitando su vida.

Al finalizar las ocho fases del tratamiento, a lo largo de seis meses, desaparecieron los síntomas y adquirió más confianza en sí misma para desempeñarse en el futuro.

     
     
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