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29.06.2011 por Prof Lic Virginia Martínez Verdier
Psicología y Sexología, Disciplinas e interdisciplinas

La Sexología es una disciplina científica y humanística que estudia a la sexualidad dentro de una perspectiva biológica, psicológica, social y cultural, en sus aspectos funcionales, disfuncionales y patológicos.

              A diferencia de otras ramas del saber, que se caracterizan por su método de abordaje, la Sexología se define por su objeto de estudio, la sexualidad; por ello la Sexología  es ecléctica y multidisciplinaria. Diversas disciplinas aportan a su desarrollo, entre ellas, la Psicología ocupa un lugar central para la comprensión y el abordaje de la temática.

              Tiene dos campos campos de trabajo específicos: El Clínico y el Educativo.

              La Sexología Clínica actual comenzó  a  gestarse  hace cinco  décadas   en   EE.UU.   y     rápidamente fue ganando espacios de interés entre diversos profesionales en todo el mundo.

              En nuestro país, desde hace tres décadas paulatinamente ha ido tomando reconocimiento de la comunidad como una manera eficaz de resolver sus problemáticas sexuales. Como sucede con toda disciplina, primeramente surge la demanda que estimula el desarrollo de procedimientos, que luego van creando nuevos campos y profesiones que pueden llegar a ser académicamente reconocidos con posterioridad.                                                                      

              La Sexología Clínica se ocupa del tratamiento de las problemáticas sexuales. Se divide en las Areas Médica y Psicológica, acorde al origen predominante de los trastornos.                              

              El Area Psicológica aborda las alteraciones sexuales de índole emocional o vincular. Trabaja con el individuo o la pareja consultante, realizando diagnósticos diferenciales, profundizando en la multicausalidad del síntoma, prescribiendo tareas específicas y utilizando diferentes niveles de abordaje según el diagnóstico realizado. Así mismo, trabaja interdisciplinariamente con médicos especialistas en el tratamiento de disfunciones sexuales con compromiso orgánico.

              Las terapias sexuales se nutren de diversas Escuelas Psicoterapéuticas (Sistemas, Psicoanálisis, Gestalt, Psicodrama, entre otras). Son terapias de objetivos limitados que suelen resolverse en períodos relativamente breves, acorde al diagnóstico diferencial inicial.

              Octavio Giraldo Neira, sexólogo colombiano menciona con claridad: "el terapeuta sexual debe tener una vasta formación y conocimientos básicos en numerosas disciplinas éticas, psicológicas y terapéuticas. Debe conocer su filosofía sexual y la de la cultura en la que trabaja... No todo debe reducirse al entrenamiento del psicólogo o médico para la aplicación de técnicas aparentemente sencillas y eficaces...

La terapia sexual  no es el arte de curar a los sexualmente enfermos, ni modificar a los sexualmente desviados. Su verdadero objetivo no es resolver una disfunción sexual, aunque con frecuencia lo haga, y esta es la meta inicial del consultante, sino acrecentar y mejorar la capacidad de goce de la propia sexualidad, y en este sentido la educación sexual es también terapéutica y la terapia sexual es una reeducación sexual o una educación especial”.

              La Educación sexual es un campo compartido con diversas profesiones de las áreas de la salud y la educación. El psicólogo también encuentra en él  la posibilidad de ayudar a prevenir problemáticas sexuales y emocionales  provenientes de  una  deficiente o  negativa  educación de  la  sexualidad.  En  este  sentido  la Prevención y la Promoción de la salud son sus objetivos fundamentales, los cuales son llevados a cabo con metodologías y técnicas educativas específicas.

La Sexología como campo de estudio,  ha surgido hacia fines del siglo XIX y ha sostenido su desarrollo desde el aporte personalizado de diversos investigadores, entre otros, Richard Von Krafft- Ebing, Magnus Hirshfield, Havellok Ellis, Alfred Kinsey,  William Masters, Virginia Johnson  y Helen Singer Kaplan.

La mayoría de los países del mundo cuentan con profesionales que se dedican a la investigación y práctica de la Sexología. Cada país sostiene una o varias estructuras Institucionales  que representan diversas modalidades e ideologías sexológicas. Desarrollan prácticas científicas, comunitarias, formativas y/o asistenciales; así como realizan publicaciones científicas manteniendo actualizado el  campo sexológico.

Es así que la disciplina cuenta con Organizaciones nacionales e internacionales que la avalan y enriquecen su desarrollo. Las Asociaciones internacionales que nuclean a las que funcionan localmente son: La ASOCIACION MUNDIAL DE SEXOLOGIA (W.A.S.) creada en 1978. la FEDERACION LATINOAMERICANA DE SOCIEDADES DE SEXOLOGIA Y EDUCACION SEXUAL (F.L.A.S.S.E.S.), creada en 1980, la FEDERACION EUROPEA DE SEXOLOGIA (F.E.S.)  y la ASIAN FEDERATION FOR SEXOLOGY (A.F.S.) . En 1998 se fundó la ASOCIACION LATINOAMERICANA DE  PSICOLOGOS SEXOLOGOS (ALAPSISEX),

            La formación de profesionales en Sexología Clínica y en Educación sexual, en general es realizada como cursos de postgrado en Instituciones privadas. Algunas Universidades dictan Seminarios breves sobre el tema.

            Muy pocos países dan reconocimiento oficial como especialistas en Sexología Clínica y en Educación sexual. En ese sentido, algunas instituciones sexológicas nacionales han incorporado la certificación como especialistas, desde el lugar del reconocimiento de los pares.  La  F.L.A.S.S.E.S realiza  la certificación desde 1998.   Pocos son aún los países que tienen promulgadas y reglamentadas Leyes de Educación sexual  aplicadas a los ámbitos asistenciales y educativos.

          Podemos considerar que en el largo recorrido mencionado en la historia de la Sexología, ésta ha comenzado ha desarrollarse con permanencia y solidez a partir de la década del 70. Es por ello que la Sexología es aún una disciplina joven, muchas veces sostenida desde los nombres de las principales figuras profesionales de cada país, por lo que es  necesario abocarse a su desarrollo y crecimiento particular, así como a su integración interdisciplinaria para el intercambio y enriquecimiento conjunto.

 

PSICOLOGIA Y SEXOLOGIA:

              La Psicología como disciplina tendió a fragmentarse en diversas teorías y prácticas que, la mayoría de las veces, en lugar de llevar al enriquecimiento y crecimiento de la profesión, determinó  la disgregación y la lucha por espacios de poder en el conocimiento científico.

           La Sexología como joven disciplina tampoco escapó a esos enfrentamientos. Muchas veces denostada, pocas veces conocida, generalmente relacionada con las figuras preponderantes en su desarrollo y con la simpatía o antipatía que pudieran despertar,         fue la demanda de la comunidad para la atención o prevención de sus dificultades sexuales la que le ha ido dando un lugar de reconocimiento, que los espacios académicos y científicos comienzan lentamente a escuchar.

           Desde nuestra profesión de Psicólogos  aún hoy se discute, cuando no se niega, la importancia y la efectividad de la práctica sexológica realizada con idoneidad, seriedad y ética. De hecho, existen psicoterapeutas que derivan a sus pacientes a terapia sexual, sin que esto implique superposiciones o confusión de las terapias. Se realiza así un trabajo complementario que enriquece ambos tratamientos.

              El conocimiento de la Sexología por parte de los psicólogos evitaría caer en habituales  reduccionismos científicos relacionados con la sexualidad y permitiría cumplir eficazmente con el propósito fundamental de  ayudar a los otros, asumiendo la obligación de no enfermar. En ese sentido, un diagnóstico correcto, una  indicación terapéutica eficaz y un pronóstico certero sólo podrán realizarse cuando el profesional tenga a su alcance los mayores elementos de juicio.

              En relación a la sexualidad, no sólo  el  conocimiento  teórico  es  imprescindible,  sino  también  la  reflexión acerca del propio sistema de valores sexuales. Los prejuicios, las creencias y los mitos también forman parte de los profesionales de la salud, quienes,  como trabajadores sociales, son educadores. Concientemente o no, voluntariamente o no,  transmiten su ideología profesional  y  de  vida. Por ello es  importante la   posibilidad  de pensar autocríticamente  y de nutrirse con nuevos aportes, que luego serán vehiculizados en la tarea profesional  cotidiana.

              Dice la O.M.S.: "Para comprender mejor los problemas de la sexualidad humana, es  necesario que los profesionales de la salud adquieran actitudes sanas respecto de la sexualidad, el matrimonio y la anticoncepción. El conocimiento de su propia sexualidad y el enfoque racional de sus propios problemas sexuales, le ayudará a ocuparse con mayor eficacia de los problemas sexuales de otras personas. Es necesario un cambio de actitudes en lo que respecta a la aceptación de la sexualidad como un componente positivo de la salud, tanto para uno mismo como para los demás...Las actitudes negativas, las afirmaciones ligeras y los métodos inapropiados en relación con las cuestiones sexuales, pueden dañar gravemente la apreciación que el enfermo haga de su propia vida sexual”.

              La sexualidad, a pesar de ser una vivencia universal, una necesidad fundamentada psicológica y fisiológicamente, continúa estando problematizada en nuestra cultura y abandonada al aprendizaje informal. Por ello es habitual que los psicólogos, en nuestros diversos ámbitos de trabajo,  estemos  en contacto con personas que  plantean  necesidades de diversa índole en el campo de la sexualidad, y que, por lo tanto, acuden a nosotros  en busca de ayuda, información o terapia.

              Si un psicólogo no se ha enfrentado nunca con la problemática homosexual, proyectará sus sentimientos o creencias sobre quien lo consulte. Lo mismo podemos decir de otros temas ríspidos como: masturbación, variantes sexuales, sexo oral, sexo anal, fantasías sexuales, orgasmo clitoridiano versus orgasmo vaginal, relaciones paralelas, travestismo, transexualismo, entre otros.

           Si el psicólogo  no elaboró sus actitudes hostiles, inhibitorias, prejuiciosas respecto a los temas sexuales incurrirá en iatrogenia (daño que puede producir el profesional de la salud por la aplicación indebida o insuficiente de sus conocimientos). También incurrirá en ella, cuando por ignorancia diagnostique o emprenda tratamientos sin tomar en cuenta los factores orgánicos, medicamentosos o ideológicos en la génesis de las disfunciones sexuales. La actitud del psicólogo puede ser iatrogénica por efecto relacional directo o, indirectamente por  la utilización de intervenciones inadecuadas. Cuando no se sabe, se inventa y se crea el mito que reemplaza el conocimiento, también al científico.

            La integración entre la Psicología y la Sexología no sólo es posible,  es imprescindible para un mejor desempeño de nuestro rol profesional.

     
     
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